Eso que hacemos

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Muchas veces me encuentro ante la siguiente pregunta por parte de algunos alumnos que se acercan a la Técnica Alexander: ¿Que tipo de ejercicio, deporte o actividad me recomiendas para hacer?.

Siempre agradezco la confianza que me prodigan respecto a la claridad que yo podría llegar a tener acerca de que actividad “física” podría recomendarles para realizar. Pero así como agradezco la confianza, también me encuentro ante la situación de tener que aclarar que la respuesta que les voy a dar, tal vez no sea exactamente aquella que ellos esperan recibir.

Entiendo que la recomendación que se me esta pidiendo, tiene que ver con la búsqueda de alguna práctica, clase, o actividad física que podamos realizar algunas veces por semana, durante un tiempo determinado cada vez; con el objetivo de, gracias a esa actividad, sentirnos mejor, estar menos contracturados, sentirnos mas fuertes y saludables, etc.

No me cabe la menor duda, que son muchas, muchísimas las actividades que hechas con atención y conciencia pueden resultar enormemente positivas y constructivas para nuestro bienestar. Bailar, caminar, nadar, practicar yoga, tai chi chuan, un arte marcial o correr son solo unos pocos ejemplos posibles. Pero el punto sobre el que mas me interesa llamar la atención de mis alumnos cuando me realizan esa pregunta es, que la mejor actividad que podemos realizar para sentirnos mejor, es justamente aquello que realizamos cada día, a cada instante, de manera constante; es decir lo mejor que podemos hacer es aquello que hacemos. Tan solo precisamos llevar nuestra atención a como lo hacemos.

La idea de que aquello que hacemos es decir nuestro quehacer cotidiano no es una actividad de la cual podemos obtener nuestro bienestar; o peor aun, pensar que es ese quehacer el que nos genera dolencias y malestar, es justamente el problema.

Disponemos a cada instante de la posibilidad de generar la condiciones adecuadas para que, aquello que hacemos nos beneficie. Solo se trata de observar y traer a la conciencia el hecho de que constantemente nos estamos utilizando, y que es en ese uso que hacemos de nosotros mismos, de nuestro organismo como una totalidad donde tenemos la posibilidad de regalarnos una actividad que nos beneficie o no.

Caminamos, corremos, nos plegamos para ir a sentarnos, nos desplegamos al pararnos, utilizamos nuestros brazos de manera constante, respiramos, nos agachamos, vamos a puntas de pie, subimos y bajamos escaleras, etc. Nos movemos. Todo el tiempo nos movemos. Incluso en aquellos momento que creemos estar quietos el movimento esta presente.

Es allí donde me interesa llevar la atención. Es ese movernos que nos propone lo cotidiano donde realmente tenemos la posibilidad de hacer “algo que nos haga bien”.

La Técnica Alexander pone su foco precisamente allí, en la manera en que nos usamos. No en un momento especifico o en una actividad determinada durante un tiempo determinado, sino en la manera que nos usamos en cada una de las actividades que realizamos, incluso en aquellas mas sencillas.

Es esta conciencia y entendimiento acerca de la manera en que nos usamos, la que también podremos llevar a cada practica, ejercicio físico, deporte o actividad recreativa que queramos hacer “para sentirnos mejor”.

Por eso, cuando me preguntan “ ¿que tipo de ejercicio, deporte o actividad me recomiendas para hacer?” muchas veces creo que la mejor respuesta que puedo dar es, “Creo que lo mejor que puedes hacer es… eso que tu haces. Solo es cuestión de comprender lo importante que es eso que ya haces”.

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